Mmm...

Mmm...
Importante: Se agradecen los comentarios, correcciones y críticas del lector

jueves, 2 de abril de 2015

Edición conmemorativa del 2 de abril: Malvinas, Beatles y bombachas gauchescas


Is all that we see or seem
But a dream within a dream? (Un sueño dentro de un
sueño)
(E.A.Poe)

En 1963, Philip.K. Dick recibió el premio Hugo, algo así como el Oscar de la ciencia ficción por su novela El hombre en el castillo (The Man in the High Castle,1962).  Dick en ese entonces no era muy popular, como dicen los yanquis,  ya que sus sorprendentes ideas, escritas en los años 50, 60 y 70 todavía no habían sido transformadas por el cine de Hollywood en violentas películas de acción (Blade runner, Minority report, Total recall, Paycheck, etc).
En El hombre en el castillo, una novela ucrónica o de historia alternativa, Dick imagina un mundo distópico donde los nazis ganaron  la Segunda Guerra Mundial y los países del “Eje", Alemania, Japón e Italia, ocupan y dominan, con distintos grados de poder relativo, el resto del planeta. De ahí lo de "distópico".
En realidad no fue el único en concebir esa idea: hubo varias novelas y alguna que otra peliculita que también jugaron con el tema.
Plagiando la trama, se me ocurrió hace años un pequeño “experimento mental”, como decía Einstein. Imaginemos lo siguiente, aplicando el “What if…?”(Qué pasaría si..?) como en una historia de ciencia ficción:

 En 1982 Argentina ganó la guerra de las Malvinas.

Ver link: La gota que derramó el vaso
Los medios de difusión sólo transmiten rock nacional, tango,
folklore, y música latinoamericana. El jazz, la música de los Beatles,Yes, Genesis, Jethro Tull, Led Zeppelin, King Crimson, Oasis, los Carpenters, Frank Sinatra, Barry Manilow,  y cualquier otro grupo o intérprete musical  inglés o que cante en inglés están prohibidos, son underground y subversivos. Difundirlos o escucharlos se paga con cárcel, multas o palizas.


Sólo se proyecta cine nacional. Desaparecen las series yanquis de la TV.

Se prohíben los jeans, la minifalda y la corbata, por ser símbolos de la forma de vestir del enemigo. La moda se vuelve telúricamente estilizada. Los hombres usan bombachas de gaucho y las mujeres, polleras (faldas), blusas de criollita y se peinan con trenzas.

El té y el café, infusiones apátridas, son reemplazados obligatoriamente por el mate autóctono, o en su defecto, el mate cocido castrense, a libre elección del consumidor.

El ejército argentino recupera su prestigio y crece su poder. Miles de jóvenes se incorporan a sus filas voluntariamente y los grandes empresarios lo siguen apoyando.
Se prohíben y queman públicamente las obras de todos los escritores extranjeros. Sí, también Freud.

Galtieri es honrado como héroe nacional con un monumento en la avenida 9 de Julio, frente al Obelisco, y su gloria perdura después de su  muerte - inalterada en la ucronía - por los efectos del alcohol.
Lo suceden varias juntas de militares genocidas que no escatiman torturas, desapariciones y corrupciones.

Durante décadas siguen escaseando los derechos humanos. No existen las leyes de Punto Final, ni de Obediencia Debida, ni amnistías porque a nadie se le ocurre juzgar a las juntas por sus crímenes.

Hay mercado negro de jeans, discos de jazz, Los Beatles y Frank Sinatra, y también de libros de Ray Bradbury y Freud.

Los malvinenses o kelpers, sin comerla ni beberla, pasan de ser súbditos de una democracia centenaria del primer mundo a la opresión de una feroz dictadura militar del tercero. Los recursos naturales de las islas recuperadas a los piratas son rápida e inexorablemente dilapidados por los milicos vendepatria.





Pero surge una esperanza: Nace un movimiento de jóvenes rebeldes, que empieza reuniéndose en la clandestinidad para escuchar la música prohibida: Los Beatles. También ven en secreto películas de Woody Allen y hasta se arriesgan temerariamente oyéndolo tocar el clarinete con su orquesta de jazz antiguo. Intuyen que otra forma de vida es posible y terminan convirtiéndose en la fuerza inspiradora que algún día en el futuro traerá la ansiada libertad.  

Ah, usan jeans, a escondidas, debajo de las bombachas de gaucho.

 Chan-chán     (¿Continuará?)







domingo, 29 de marzo de 2015

Reflexiones de altura (a 10.000 m)

Volando sobre los Alpes franceses

Queridos amigos:
Heme aquí nuevamente en Munich, de vuelta desde Barcelona en avión de Lufthansa, obviamente sano y salvo después de haber sobrevolado la zona alpina del fatídico y reciente no-accidente.
En el asiento de al lado, un hombretón miraba los Alpes por la ventanilla retorciéndose las manos con nerviosismo.
-Don't worry- le dije yo, con mi habitual tranquilidad en esta situaciones, bajo los efectos de 0,25 mg de clonazepan. -Esta es la ruta que hacen todos los vuelos que van desde Barcelona a  Munich, Düsseldorf, Berlin, Zurich, Milán, etc. Todos pasan varias veces al día sobre los Alpes franceses después de sobrevolar Marsella y Niza. Además, para Lufthansa (una de las aerolíneas más seguras del mundo) sería como sacarse la lotería al revés dos veces seguidas en una semana. Que otro fanático del vuelo a vela despechado se lanzara a planear -ineficazmente-en vuelo rasante, (una teoría que se me acaba de ocurrir) sobre sus amados Alpes tendría una probabilidad de un pico o femto millonésimo en cien mil millones. Es decir muy baja, 0,00000000000000000000....0001%.
El vuelo fue muy tranquilo, aparte de unas normalísimas micro-turbulencias sobre los Alpes, momentos en los cuales otros pasajeros se daban vuelta retorciéndose las manos y el cogote de un lado para otro. 
El grandote resultó ser un simpático ingeniero croata que trabajaba en un gran crucero turístico y que iba de regreso a su hogar en la bella Dubrovnic a pasar sus vacaciones.  
El hombretón balcánico declaró que era un viajero frecuente, como el que suscribe, y que no temía volar, aunque le daba cierto repeluz sobrevolar esa zona tan trágica, que casualmente tiene la única vista interesante en este vuelo de casi dos horas.
Link: Seinfeld y el miedo a volar
Esto me recordó un capítulo del inolvidable Seinfeld, en que él dice que no tiene miedo de volar, pero comprende a la gente que lo tiene, ya que los seres humanos no podemos volar. Una persona tiene miedo de volar así como un  pez tiene miedo de conducir. Si pusiéramos un pez al volante de un coche, de repente diría:-"Esto no está bien, no debería estar haciendo esto, esto no es lo mío".

Volviendo a la tragedia, los datos conocidos llevan a deducciones tranquilizantes para los viajeros, absolución del avión y sus mecanismos. Todo lo contrario para los familiares de las víctimas y del copiloto-victimario.
Parece surrealista que la ley alemana no contemple la comunicación de la baja por parte del médico a la compañía. El resultado de las revisiones (del copiloto, no del avión) queda en las manos (y la mente) del empleado, que puede ocultarlas, como en este caso.
Milagro alemán:
Sin embargo, esto no sorprende, conociendo un poco la kafkiana mentalidad alemana, que vive en la ilusión de que todo está OK mientras se cumplan ritualmente unas complicadísimas (a veces retorcidísimas) reglas y protocolos, aunque en realidad la cosa esté fuera de control.
Quizás un tordo (doctor) de cualquier otro país, con la misma  cantidad de dedos de frente pero menos protocolar, menos "organizado" y más espontáneo, lo hubiera mandado al frente, avisando "que este flaco no puede volar ni mamado (ni sobrio, ni de ninguna manera) hasta nuevo aviso". 
link:Típica y recontra típica mentalidad alemana 

De todos modos, no me gustaría estar en los zapatos del médico, y muchísimo menos en sus calzoncillos.

Advertencia - Disclaimer: esto es sólo una opinión subjetiva y personal, sin ánimo de acusar ni culpar a nadie, ni de ofender a ninguna etnia que se considere superior a las demás por su pretendido nivel de organización, limpieza y reglamentación.

Con el debido respeto y mi más sentido pésame...